A tan solo 12 km de la cabecera municipal se encuentra la segunda  Reserva Ecológica  más grande de nuestro país uno de los lugares turísticos que forman parte del inventario de Cosalá Pueblo Mágico.

A principios del siglo XVII fundado por los misioneros jesuitas quienes en 1892 decidieron abandonar dicho lugar. Su primer propietario fue Rosendo de la Madrid quien en 1916 se lo vendió al inglés Eduardo Jack, minero que funda la Compañía Americana Refinadora de Metales. Lo cual dicho mineral en 1940 fue adquirido por la empresa norteamericana ASARCO quien inicio la construcción de los campamentos el año de 1949, “la colonia” o “culebra” para los funcionarios y “la seca “ para los obreros en la parte baja del cerro, así como oficinas y talleres al poniente de un antiguo panteón, la colonia fue una avanzada y moderna construcción para su tiempo pues contaba con servicios de electricidad, agua potable, centro deportivo, parque infantil, cancha de básquetbol , cancha de tenis y alberca. Tenía un moderno hospital, hotel y cinematógrafo, en la colonia residían aproximadamente 50 habitantes.

En la Seca se contaba con una espaciosa escuela primaria, abarrotes, billares, cancha deportiva, cantina, terminal camionera, etc.

Los antiguos predios fueron adquiridos por la Universidad Autónoma de Sinaloa, el 14 de mayo de 1968, comprendiendo 1,256 hectáreas de bosque tropical seco, que incluían instalaciones, muebles e inmuebles de la compañía ASARCO que hasta entonces opero en el lugar. La cual esta incremento su patrimonio con un total de 5 mil 128 hectáreas de bosque tropicales caducifolios, con fin de promover la investigación, conservación y aprovechamiento sustentable de los recursos naturales en la región.

En octubre de 1998 la UAS con el apoyo de los pobladores, Gobierno Estatal y Municipal en conjunto con maestros, investigadores y alumnos de la escuela de biología, interesados en conservar nuestro Patrimonio Natural y promover la investigación , iniciaron los estudios para promover el área como Reserva Ecológica, propuesta hecha realidad el 27 de marzo del 2002 y publicada por el Diario Oficial del Estado de Sinaloa, denominado oficialmente al mineral como “ZONA SUJETA A CONSERVACIÓN ECOLÓGICA”.

Dentro de la reserva ecológica se encuentra gran diversidad de especies faunísticas destacan la guacamaya verde, el ocelote, loro corona lila, la onza, águila culirrufa, aguililla gris,  búho, iguana verde, víbora de cascabel. Quienes se desenvuelven en la vegetación que conforma un paisaje, constituido por plantas como Amapa, Brasil, Mauto, Mora, Higueras, Apomos, Flor de Santiago, Sabino, Rosarilla, Papelillos.

En el área de la Reserva, los visitantes pueden encontrar y disfrutar diversos atractivos como lo son:

Desde el trayecto al sitio se pude disfrutar de exquisitos paisajes naturales que cobran mayor interés al cruzar la franja que delimita la Zona de Reserva pues existe un cambio climático y en la variedad de especies animales y vegetales.

Una vez dentro del área y tras de recorrer aproximadamente dos kilómetros se encuentra la Colonia, sitio de una gran interés puesto que se pueden apreciar las diversas instalaciones que tuvieron su esplendor en los años de 1949 a 1960 y que actualmente en algunas de ellas se están realizando trabajos de rehabilitación.

Posteriormente se continúa el recorrido a través de senderos bien delimitados con áreas de descanso y avistamiento desde donde se puede apreciar en una vista muy atractiva el rio, parte de las instalaciones mineras actuales, la serranía que delimita Durango y Sinaloa, así como el esplendor de la naturaleza del lugar.

A través de los mismos senderos llegamos a la parte más alta del lugar en donde se localizan las bases de la tirolesa de mayor longitud de nuestro país, ya que en sus cuatro tramos cubre una distancia de casi dos kilómetros a una altitud impresionante.

Continuando la ruta de sendero se llega al aviario de la “Guacamaya Verde”, originaria de esta serranía, en el que se encuentran más de 30 ejemplares, mismos que son cuidadas por biólogos de la Escuela de Biología, mediante un programa piloto para su conservación y reproducción ya que esta especie está considerado en etapa de extinción.

Pero si esta experiencia no fuera suficiente, aún la Zona de Reserva nos guarda más sorpresas y atractivos pues tomando el descenso que se puede realizar en carro o bien caminando, llegamos al rio cuya belleza en tiempo de lluvia resulta increíble pues su creciente es todo un espectáculo, combinada con la cascada principal que es toda un regalo de la naturaleza.

En todo este entorno se pueden localizar algunas bocas de minas ya abandonadas pero que igualmente resultan muy interesantes.

Y no todo concluye aquí, pues si nuestros visitantes son amantes de las culturas indígenas, pueden visitar caminando dos kilómetros río abajo, una serie de petroglifos, que son muestra de las civilizaciones que tuvieron sus asentamientos en este lugar que posteriormente fue fundado por los mineros españoles que dieron origen a Cosalá.